Abajofirmantes y cuotas de género

Sólo hay 11 nombres de mujeres de entre 48 firmantes de la inserción pagada que lleva por título: “Preguntas cuyas respuestas podrían transformar al país”, la cual se publicó ayer en los principales diarios.

El documento es un extenso cuestionario (a simple vista, un ciento de preguntas, calculo) dirigido a los candidatos y la candidata a la Presidencia de la República, y apenas publicado ayer cobra relevancia en la opinión pública por el peso que pueda tener para orientar los debates y los posicionamientos, gracias al prestigio y buena reputación de los y las abajofirmantes: escritores y escritoras, académicos y académicas con notoriedad televisiva, políticos y políticas (incluidos exfuncionarios públicos del más alto nivel), empresarios, así como un artista de la talla de Gael García Bernal.

Uno de los temas del interrogatorio es el de la equidad de género: “¿Está de acuerdo con… políticas pro-activas (sic, prefijo y guión) vigorosas, de acción afirmativa, que aceleren, faciliten y mejoren las condiciones de la incorporación de las mujeres a la fuerza de trabajo?” El punto es que en la inserción hay apenas la participación de un 22.9% de mujeres. El medio es el mensaje: es el colmo que inclusive entre una población de la que puede reconocerse o suponerse mayoritariamente progresista no pueda asegurar la equidad de género en sus expresiones públicas. Lamentablemente parece que ni siquiera las feministas abajofirmantes se pusieron la pila para condicionar su firma al cumplimiento de una representación mucho más amplia para el género de sus defendidas (y sus camaradas).

No extrañe, entonces, en absoluto, que partidos que se digan progresistas incumplan con las cuotas de género que por ley están obligados conforme a la lesgilación electoral para la integración de sus listas de candidatos a los poderes legislativos.

El desplegado, un ejercicio puramente retórico, puesto que no hay vinculación alguna entre las promesas de campaña y las decisiones de gobierno, es ejemplo de un progresismo achatado. ¿No les habrá pasado lo mismo que a los partidos?: “Es que no hallamos más mujeres que incluir entre las abajofirmantes”. Que comiencen por su propia transformación.