Diez ideas sobre la crónica como género periodístico

1.- La crónica por ningún motivo o circunstancia puede ser un género vicario. El cronista debe ser necesariamente un testigo. “(Yo) hablo de X”. No es crónica el relato de lo que otros han escrito, sino reseña.

 2.- La crónica es el género propio de la subjetividad, de la apreciación. “Desde mi punto de vista X es o ha sido así”. Pero puede permitir la incorporación de otras subjetividades: “Desde mi punto de vista X es o ha sido así, y desde el de fulanito ha sido de otro modo”.

3.- La crónica vale por la subjetividad, pero como género periodístico debe dar información que le permita al lector identificar el contexto y los límites de lo personal. El cronista debe mantener un cable conectado a tierra, un referente objetivo. “Yo hablo de X, que está entre W y Z”. Debe dar pistas sobre mi experiencia en relación con los hechos, qué tanto o de qué modo es ordinaria o extraordinaria.

4. La crónica es un medio de poner a prueba lo supuesto de lo que acontece. Si las noticias comúnmente nos dicen “X es así”, el cronista ha estado donde acontece X para confirmar o no si es “así” o no: “yo vi que X es así”, para desmentirlo, complementarlo o darnos distintas explicaciones; “X es así, pero no por A, sino por B” o “X es así, tanto por A como por B” o también para expresar “X es así pero quien sabe por qué, pero X es mucho mayor o mucho más complicado que como suponía”.

5.- La crónica es un género al que se le permite distanciarse de lo novedoso y que no es importante para la noticia. “X está ahí (no sólo hay A, B, y C)”.

6.- La crónica es el género al que le está permitida la emoción. De hecho es su principal valor agregado. “X me apasiona o me aterroriza, me hace reír o llorar, sufrir o divertirme”.

7.- El cronista debe conocer los lenguajes de los mundos de los que habla. Debe ser, para el lector, un traductor de esos lenguajes, un decodificador. “X es así, lo cual significa C y D”. Si no conoce los códigos, debe decirlo explícitamente “no sé qué significa X, posiblemente C o posiblemente D o no hay forma de saberlo para mí”.

8. La crónica es el género al que le está permitido reconocer ignorancia, sorpresa o narrar el aprendizaje como experiencia. “No sabía que existía X”. “Al principio creí que X era así, luego me fui dando cuenta de que no, que era así y así”.

9. Opcionalmente, el cronista puede dar cuenta de su relación con el fenómeno, su cercanía o lejanía. “Es la primera vez que me acerco a X” o “todos los días veo que X”; “formo parte de X desde…” Es un valor agregado.

10. Como traductor de la realidad, el cronista corre el riesgo de interpretar erróneamente los códigos que le son ajenos. El aristócrata suele ser un mal cronista de lo popular, difícilmente deja de ser un turista, escribe de la calle como para libro de viajero. El aristócrata puede hacer buenas crónicas de aeropuertos.

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