CNTE y SNTE, en el Día del Maestro

I.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) es la organización gremial que representa los intereses laborales de la gran mayoría de los profesores de enseñanza básica del país y a una parte importante de los de nivel medio superior. Con cerca de un millón y medio de afiliados, es el más grande de su tipo en América Latina. No es el único en el país ni afilia a todos los docentes, puesto que la mayoría de los que enseñan en escuelas privadas no forma parte de su base pero, por ser tan cuantioso el número de sus representados, la extensión y dispersión territorial que ocupan por toda la Federación y por algunas particularidades relativas al nivel de enseñanza e institución de adscripción, el sindicato se integra con 55 secciones, aunque nominalmente llegan hasta la 59 (no existen las que corresponden a los números 41, 43, 46, y 48), cada una de las cuales tiene su domicilio en la capital del estado que le corresponde.

El SNTE es una organización con diversas corrientes ideológicas, movimientos y filiaciones partidarias, algunas francamente alineadas o subordinadas a la dirigencia nacional, otras en constante tensión y algunas en abierta confrontación. Éstas últimas han venido identificándose a sí mismas desde hace más de tres décadas como Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE), que se define como “una organización de masas conformada por los trabajadores de la educación”, no como otro sindicato ni como una dirigencia distinta, sino como “un frente de clase, porque participan en ella trabajadores de la educación que aceptan el principio universal de lucha de clases”. Está integrada por “consejos centrales de lucha”, comisiones promotoras del movimiento, secciones y delegaciones nacionales, corrientes sindicales y las secciones 7 y 40 de Chiapas y 22 de Oaxaca, “quienes representan las fuerzas fundamentales consolidadas” en “su lucha es contra el charrismo (sic), la burguesía y su Estado” (VI Foro de la CNTE, “Balance de cinco años”).

Así, la CNTE no busca representación gremial (relacionada a una actividad laboral), sino ser un “sindicalismo de clase”. No le compete sólo lo relativo a su actividad profesional, sino todo —todo— lo que forme parte de la “lucha de clases”. Cualquier conflicto social, político o económico es de su incumbencia y, por lo tanto, imperativa su presencia activa. Su retórica, como sus actividades y objetivos, tiene menos que ver con la educación que con credos revolucionarios o manifiestos ideológicos: se refiere a sí misma como “magisterio insurgente”. El periódico de la Sección 22 de Oaxaca se llama Combativo, y su estación de radio Plantón. Sin menoscabo para el discurso, su dirigencia se comporta a partir de los incentivos que corresponden a sus intereses pragmáticos: su fuerza está en el número de afiliados porque esto implica representación, capacidad de movilización y presión, y, sobre todo, más cuotas: más dinero. Sus demandas laborales, por lo tanto, van a estar siempre relacionadas con la creación de más plazas y al aumento salarial (más afiliados que ganan más igual a más cuotas, igual a más poder).

II.

Una de las demandas más recurrentes, en un amplio pliego petitorio con diversas exigencias, es aumento salarial. Es el día 15 de mayo cuando se anuncia exactamente de cuánto es el aumento que se les otorga, pero esto no es logro de las movilizaciones del magisterio ni resultado de negociaciones que en ese momento se hayan realizado entre representantes sindicales y autoridades de la SEP, pues el incremento a las percepciones y prestaciones ya está negociado, calculado y asignado desde que se aprueba el PEF a final de diciembre de cada año. No importa cuantas marchas de maestros haya durante mayo, no hay otro dinero para pagarles que no sea el que se aprobó en diciembre. En el Presupuesto de Egresos de la Federación se señala que con las asignaciones especificadas se cubre la totalidad de las percepciones ordinarias y extraordinarias del personal docente. Y más adelante se señala que se incluyen los incrementos a ellas  especificadas en un anexo específico en el Decreto del PEF

Esto quiere decir que el 15 de mayo sólo se realiza un acto protocolario en el que se escenifica lo que fue aprobado desde el mes de diciembre anterior, cuando realmente se resuelven los totales para aumentos salariales,  prestaciones y creación de plazas sobre la base del Proyecto que Presenta el Ejecutivo. No hay posibilidad de elevar más los salarios a lo que allí se especificó, pues si cerca del 90 por ciento del gasto corriente de la SEP se destina a servicios personales no habría forma posible de que se dispusiera de todavía más recursos para aumentar las previsiones salariales. Las asignaciones para servicios personales tampoco pueden ser modificadas por las autoridades educativas o hacendarias porque podrían incurrir en una falta grave ante la Auditoría Superior de la Federación, pues su tarea es ejecutar el presupuesto como fue decretado y que la Cámara de Diputados debe constatar que así se haya cumplido cuando revisa la Cuenta de la Hacienda Pública de la Federación.

Con frecuencia los líderes sindicales hacen parecer a sus agremiados que los logros en aumento salarial son resultado de las movilizaciones. Actúan como chamanes, al hacer creen que es en la fe del trabajador en su líder, el sometimiento de su voluntad, lo que le ayuda a que le vaya mejor. Los líderes opositores, disidentes, hacen parecer que las conquistas del gremio se deben a su presión, cuando en realidad resultan en mayor medida del trabajo de la dirigencia institucional, de la líder nacional.

III.

De acuerdo con el Estatuto que rige a todos los miembros del SNTE, éstos “cubrirán por concepto de cuota sindical ordinaria, el 1% del total de su sueldo” (art. 18). Tanto esta cuota como la “extraordinaria” (aportaciones “voluntarias”) “deberán ser entregadas al Comité Ejecutivo Nacional (CEN)” (art. 21), que es el órgano permanente de gobierno con sede en la capital del país, y que tiene facultades para “asignar directamente” las “participaciones” a los comités ejecutivos de las secciones. El Estatuto no especifica criterios o lineamientos para estas asignaciones salvo que, “con base en el Presupuesto Anual de Ingresos y Egresos” (art. 24), se aprueban conforme lo decidan el propio CEN más los dirigentes de las secciones (Comité Nacional); el CEN también tiene la facultad de suspender el envío del dinero de las cuotas a las secciones cuando considere que “no se están cumpliendo los programas establecidos” o que se viola el propio estatuto (art. 79).

Cabe destacar que la CNTE no pretende ser un sindicato independiente al SNTE, sino llegar a convertirse en su dirigencia nacional, puesto que es en su gigantesco tamaño donde está mucha de la fuerza en su capacidad de negociación y presión para lograr incrementos salariales, prestaciones, creación de plazas, nombramiento de comisionados y capacidad de imposición de autoridades educativas y demás funcionarios en espacios de poder en la función pública. Más tamaño, más poder, más dinero.

El año pasado, el Presupuesto de Egresos del país asignó para la función “Educación Básica” 318 mil 612 millones de pesos, de los cuales el 82.7 por ciento es para servicios personales. De modo que, sin considerar lo que corresponde a empleados de confianza y por honorarios, ni tampoco la asignación para educación media superior, el CEN del SNTE podría estar manejando 2 mil 600 millones de pesos. ¿Cuánto asigna a cada sección, a la 22 de Oaxaca, por ejemplo? Nunca se sabrá: esta información no es pública.

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