Alfabetismo disfuncional, pornolectores y prensa del corazón

Pornografía-prostitución, La Biblia y Carlos Cuauhtémoc. Chismes de la farándula, futbol e historietas de folletín. Nota roja, Cañitas y libros favoritos de los que no se recuerda quién es su autor. Esas son las claves mayoritarias de la lectura en México. Eso o no leer, porque no hay el gusto por ello. ¿Somos lo que leemos o lo que no leemos? 

Escritoras y sexoservidoras

Tal vez los escritores más leídos en el país no son los, sino las. Son mujeres, son chavas y su principal actividad profesional es la prestación de servicios sexuales. Hay una tendencia cultural que ha adquirido importancia: la literatura porno, producto para consumo de masas, escrita a modo de diario o memoria por auténticas protagonistas. Dos de los periódicos con el mayor número de lectores, El Universal Gráfico y Metro publican a sendas acompañantes de lujo como sus columnistas estelares: Lulú Petite y Milah Escort.

Metro tira diario 195,000 ejemplares. Aunque no se venden todos, muchos son leídos más de una vez, entre taxistas, usuarios de taxis, boleros, clientes de boleros, policías… un perfil mayoritariamente masculino. La columna “Crónicas desde mi cama”, de Fernanda, se publicó de mayo de 2007 hasta abril de 2009. Era una audacia editorial: los relatos de una sexoservidora de alto nivel en el diario de periodismo más cutre. Se publicaba los martes y jueves, los días de menor venta, con el claro propósito de elevarla, pues había quienes sólo compraban el periódico para leerla a ella, tal como los televidentes que se enganchan a una telenovela o a una serie.

La competencia de Metro es El Gráfico. Se dirige al lector del mismo perfil. Para tratar de ganar mercado, el hermanito de El Universal —que tira 106,000 ejemplares diarios y calcula tener 350,000 lectores—, ha hecho claramente dos cosas: fijar un precio más barato y tener a su propia escort escritora: Lulú Petite. Ella es autora de la columna “Diario íntimo”, que se publica los martes y los jueves desde hace un año y medio, la cual recibe 22,000 visitas en la edición de internet, luego la reproduce en su blog, en el que su contador registra 2 millones 619 mil visitas. Tiene 19,622 seguidores en Twitter, a los que considera mayoritariamente como sus lectores habituales.

Al retirarse Fernanda, Lulú Petite le daba una importante ventaja competitiva a El Gráfico. Entonces llegó Milah a las páginas del hermanito tremendo de Reforma. Fue invitada gracias a sus buenas reseñas de clientes en un foro de sexoservicio. Su blog vino después, con el estrellato, que fue retirado por Blogger, el proveedor de servicio. Actualmente tiene casi 21,049 seguidores en Twitter y reproduce su columna en su sitio personal.

Leer lo que pasa en la tele

De acuerdo con información del Padrón Nacional de Medios Impresos de la Secretaría de Gobernación, las revistas de mayor venta son TV Notas y TV Novelas. Su tiraje sumado al de algunas otras que se dedican como éstas a la información de espectáculos, alcanzaría un tiraje superior al de un millón de ejemplares semanales. Tal vez lo peor, desde un análisis de la calidad de sus contenidos, no es tanto la frivolidad, el dolo, la invasión a la intimidad o el morbo, sino los anunciantes: curanderos, adivinos, vendedores de amuletos y un sinfín de mercaderes de ignorancia y credulidad.

Una cantidad similar o superior en tiraje alcanza la edición de historietas entre El Libro Vaquero, El Libro Semanal, El Libro Policiaco a Color, Historia Semanal de Amor y Pasión y Frontera Violenta. La proporción de lectores de TV Notas según su género es de 7 mujeres y tres hombres por cada diez, idéntica al perfil de El libro semanal, de contenido al tipo novela de folletín. En contraste, en el caso de El Libro Vaquero, dos de cada tres lectores son hombres, más propensos a identificarse con historias en las que el protagonista defiende valores relacionados con la hombría, como la valentía, el honor y la virilidad.

Pero lo que más puede sorprender en el perfil de lector de TV Notas es que está en todos los niveles socioeconómicos y mayoritariamente en clase media, y más de la cuarta parte del total tiene estudios de bachillerato y profesionales. Prácticamente no hay peluquería ni salón de belleza que no tengan varios ejemplares de esta publicación, lo que implica que el número de sus lectores se multiplica de manera importante. Si a éste pudiéramos sumar a los compradores en el mercado de segunda mano, la cantidad sería multimillonaria.

El universo de las historietas es mucho más difícil de calcular en cuanto a su tiraje, dado que muchas no se certifican, puesto que no viven de la publicidad, sino de su venta efectiva. Entre éstas hay numerosas de contenido gráfico porno y lenguaje vulgar, de venta restringida a un público adulto, pero que además de tener también un mercado de segunda mano tiene el de alquiler o canje y uno incipiente de intercambio por internet.

Volviendo al tema de los periódicos, los más vendidos son los de énfasis en la nota policiaca: La Prensa y los citados Metro y El Universal Gráfico, así como los especializados en deporte (preponderantemente futbol): Esto, Ovaciones, Récord y Estadio.

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Publicación

Tiraje

TV Notas 624,770 (semanales)
TV y Novelas 204,180 (semanales)
El Libro Vaquero 277,272 (semanales)
El Libro Semanal 231,818 (semanales)
El Libro Policiaco a Color 209,878 (semanales)
Frontera Violenta 150,054 (semanales)
Historia Semanal de Amor y Pasión (Mina) 99,001 (semanales)
Proceso 97,879 (semanales)
La Prensa 249,299 (diarios)
El Metro 195,102 (diarios)
El Universal Gráfico 138,291 (diarios)
Ovaciones 148,018 (diarios)
Esto 139,712 (diarios)
Estadio 114,516 (diarios)
Récord 105,339 (diarios)
Reforma 146,309 (diarios)
Fuente: Padrón Nacional de Medios Impresos de la Secretaría de Gobernación, con base en las certificaciones proporcionadas por cada uno.

Sin autor favorito y sin haber leído libros

Según la Encuesta Nacional de Lectura (Conaculta, 2006, la última publicada) 12 por ciento de los mexicanos nunca ha leído un libro. Uno de cada tres dijo haberlos leído libros en algún momento de su vida y apenas poco más de la mitad respondió que sí lee libros. Sin embargo, la mayoría de entre aquellos que dicen leer o haber leído libros no recuerda o no sabe cuál fue el último que leyó. Lo que más han leído son libros de texto escolar, de superación personal y novelas. A la pregunta de cuál es su libro favorito, las respuestas con mayor frecuencia fueron La Biblia, Juventud en éxtasis, Don Quijote de la Mancha, Cien años de soledad, Cañitas, El Principito, Harry Potter y Volar sobre el pantano, en ese orden. Más de la mitad nunca ha leído un libro de literatura y 11% ocasionalmente (en su vida).

La gran mayoría, cuatro de cada cinco encuestados, no tuvo respuesta a quién es su autor favorito. De entre esos pocos que sí lo tienen, los más mencionados fueron Carlos Cuauhtémoc Sánchez, Gabriel García Márquez, Miguel de Cervantes Saavedra, Octavio Paz y Carlos Trejo. Si confrontamos la correspondencia entre obras favoritas respecto a autores favoritos, parece que no se recuerdan los nombres de J.K. Rowling y Antoine de Saint Exupery (escritores de Harry Potter y El Principito, respectivamente), como tampoco el título de alguna de las obras de Octavio Paz por las que supuestamente es mencionado como escritor predilecto. Cuando se revisa la correspondencia entre estos títulos con los del último libro que se dice haber leído o se estaba leyendo en el momento de la encuesta, es casi idéntica (el último leído y el favorito son el mismo, salvo los de texto).

El promedio nacional de libros leídos al año fue de tres; pero la tercera parte respondió no haber leído ni uno en los doce meses previos, otra tercera parte sólo uno o dos, y nada más un tercio del total leyó más de tres. Solamente uno de cada 25 leyó más de once libros. Sin embargo, los datos que más consternan no son tanto los de quienes no leen dado que tienen niveles educativos y económicos muy bajos, sino los de la población con estudios universitarios, que en promedio lee cinco libros año, la tercera parte de ésta nunca ha leído un libro de literatura y 13 % ocasionalmente (en su vida), y, lo peor, uno de cada cuatro dice no leer libros.

Estos datos son confirmados, actualizados y complementados con los de la Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales (Conaculta, 2010), según la cual sólo el 27 por ciento respondieron haber leído un libro durante el último año. Nunca lee periódicos ni revistas el 38 y el 49 por ciento, respectivamente. La cuarta parte de los encuestados no tiene un solo libro en su casa y el 38 por ciento tiene entre uno y diez. Asimismo, 43 por ciento respondieron nunca haber acudido a una biblioteca. De los que sí, sólo 23 por ciento asistió en los últimos doce meses. Entre quienes no han asistido, 28 por ciento respondió que no le gusta leer o no le llama la atención. Nunca han asistido a una librería el 57 por ciento, y cuatro de cada cinco no compraron un solo libro durante el último año. Quienes compraron diez o más libros en ese periodo fueron apenas el uno por ciento de los encuestados. De ellos, los temas de los libros que más compraron fueron de superación personal y religiosos. Entre quienes afirmaron no haber asistido nunca a una librería, el 22 por ciento dijo que porque no le gusta leer.

Foto: Arturo Bermúdez

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