Madres ejemplares: La violencia se mama en casa

Los datos duros respecto a la violencia infantil indican que la madre es quien maltrata a los pequeños con más frecuencia, con efectos negativos en la salud mental y emocional del niño.

 “Yo odiaba a las señoras porque mi mamá me maltrataba, me pegaba. Siempre me maldecía y me regaló con un señor grande”, explicó Juana Barraza Samperio durante uno de los interrogatorios que le hizo el personal de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) en agosto de 2006, institución que la denominó con el alias de La Dama del Silencio, su nombre de luchadora profesional, y que en noticieros y diarios fue apodada La Mataviejitas. Su madre la vendió por tres cervezas a un hombre que la violó y del que engendró a su primer hijo. Ante la justicia divina, la vida, el destino, el mundo, la sociedad, le deben tanto a alguien como Juana, que matar a su madre en las personas que ante sus ojos la representaban es apenas una pequeña y necesaria revancha. Por eso calificó como “injusta” la sentencia a 759 años de prisión que le fue impuesta el 31 de marzo de 2008, por el asesinato de 16 mujeres entre 60 y 85 años y el robo a 12 de ellas. La mujer amenazó además a las autoridades judiciales con que “Dios los va a castigar”, según consta en varias fuentes periodísticas.

¿Este caso es excepcional, una anomalía en el país de las madres abnegadas como las interpretadas en el cine por Libertad Lamarque y Sara García, o qué tanto es esto representativo de la realidad mexicana? Lo que está fuera de la norma es la respuesta homicida de la víctima tantos años después, pero que el maltrato infantil es un problema sumamente extendido y las madres son, en la mayoría de los casos, las autoras, es un hecho comprobado. Veamos algunos datos que así lo indican.

El Sistema Integral para el Desarrollo Integral de la Familia (SIDIF o sólo DIF) reporta que la madre es quien de manera más frecuente maltrata a los infantes que ha atendido esta institución. Se trata de un dato constante, año tras año, en el periodo que va de 1999 a 2004. En el último de la serie, por ejemplo, las madres fueron las agresoras en la mitad de todos los casos (47.2 por ciento de ellos), en tanto que los padres en uno de cada cuatro (27.4 por ciento) y el resto fueron otros familiares. Estos son datos duros, tanto por estar documentados como por ser una cantidad que no puede considerarse insignificante, puesto que en este periodo el DIF atendió a un total de 204 mil 882 niñas y niños (en proporción casi idéntica). Si parecen muchos o pocos hay que considerar la existencia de más instituciones que atienden a víctimas de maltrato infantil y todos los que casos que no traspasan el ámbito de lo privado para tratar de imaginarnos el tamaño de la tragedia. En 2008 este organismo público comprobó maltrato en 33 mil 994 casos, la mitad del total que fueron reportados y, de acuerdo con su titular Cecilia Landerreche Gómez Morín, 60 por ciento de las madres que recibieron maltrato durante su infancia ahora lo reproducen contra sus hijos, según comunicado de la institución fechado el 10 de agosto del año pasado.

¿Cómo educamos a nuestros/as hijos/as? Encuesta de Maltrato Infantil y Factores Asociados 2006 es el título de una publicación coeditada por el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) y el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRFM), en el cual se clasifica el maltrato infantil en cinco tipos: físico, sexual, emocional, negligencia y otros. Este último se refiere a que la madre o nana somete al niño o niña a continuas exploraciones médicas, suministro de medicamentos o ingresos hospitalarios pretextando síntomas ficticios o generados de manera activa por el adulto, que en algunos casos han llegado a provocarles la muerte; y también se refiere a que le causan la muerte al menor de un año por medio de sacudidas fuertes. “Este tipo de violencias suelen ser miradas con extremo horror y rechazo hacia las mujeres que las cometen, en gran medida por la dificultad de reconocer la violencia femenina, fuertemente enlazada con la maternidad”.

La encuesta se hizo en 2006 entre estudiantes de educación secundaria de planteles públicos y privados en cuatro estados de la República: Baja California, Sonora, Tlaxcala y Yucatán (norte, centro y sur del país). A ella respondieron cinco mil 852 adolescentes, hombres y mujeres en una proporción equivalente. Los resultados más importantes son: uno, que más de la mitad reportaron alguna conducta de violencia psicológica y física moderada por parte de ambos padres; dos, que la violencia física severa fue reportada en uno de cada cinco casos; tres, que tanto padres como madres maltrataron en proporción similar; y cuatro, que las madres ejercían más violencia sicológica hacia las hijas, y los padres más violencia física severa hacia los hijos.

El tipo de maltrato más frecuente es el físico: 30 por ciento de los casos. Le siguen, por orden de frecuencia, la omisión de cuidados y la agresión emocional. Es importante señalar que el menor suele padecer más de un tipo de maltrato. El emocional se presenta en mayor medida, tanto en hombres como en mujeres, en las familias con mamá y padrastro y en aquellas en donde sólo la mamá está presente. Se observa que las familias con mamá y padrastro son las que también reportan los mayores niveles de maltrato físico, pero seguidas por familias donde están papá y mamá y finalmente en aquellas donde sólo está la madre.

En relación con el maltrato emocional, en forma específica para los adolescentes hombres se presenta en mayor medida en las familias con mamá y padrastro y donde están el padre y la madre presentes, seguido de las familias en donde sólo está el padre. En el caso de las mujeres, las familias con mamá y padrastro, con papá y madrastra y con sólo la mamá son los hogares donde más se presenta este tipo de abuso. En tanto, el maltrato por negligencia se presenta más en familias con papá y madrastra, en el caso de los hombres, y en las de mamá con padrastro para las mujeres. Finalmente, el abuso sexual se presenta más en familias con papá y madrastra, para los hombres, y de mamá con padrastro para las mujeres.

Lo que puede llamar más a consternación es el abuso sexual de madre a hija en casi uno de cada diez casos que reportan sufrir maltrato. Entre quienes presentan alguna discapacidad la proporción de los que sufren de maltrato físico es el doble respecto a los que no tienen esta condición: lo más grave es que hay el triple de casos de abuso sexual de niñas, hasta llegar a 14.4 por ciento, y el quíntuple de niños, que alcanza 7.3 por ciento. También entre los menores que están enfermos el maltrato aumenta en comparación con quienes gozan de buena salud, y en lo que respecta al abuso sexual lo padecen el doble. Y la situación en la que hay mayor abuso sexual de todos los casos es en perjuicio de las niñas en aquellos hogares en que vive con su madre y con padrastro: prácticamente en uno de cada siete.

Algunas de las circunstancias que inciden para que la madre sea quien maltrata con más frecuencia son, en primer lugar, que pasan más tiempo con los hijos, que sea soltera, haber tenido embarazos no deseados, falta de dinero o empleo, así como la violencia que recibió durante su infancia y el maltrato que ha sufrido por parte de su pareja y otros familiares, según se pondera por los datos que registra la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2006, publicada por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) en 2007. “Ser testigo o víctima de eventos violentos en la familia —se afirma en ella— es un elemento que facilita un futuro violento” y confirma que “el agresor identificado con mayor frecuencia en la familia de origen de las mujeres, es su mamá”, en 56.6 por ciento de los casos, y en 32.7 por ciento el padre.

Coincidentemente la Encuesta de Salud y Derechos de las Mujeres Indígenas (Ensademi) 2008, publicada en marzo de este año por el Instituto Nacional de Salud Pública, confirma este patrón de maltrato y nos deja ver que las diferencias culturales relativas a etnia no implican una diferencia importante respecto a la media de la población del país. Específicamente, registra que una de cada tres, de las 295 mil 194 encuestadas, sufrió golpes y humillaciones durante su infancia, y prácticamente en la misma proporción que los padres fueron agredidas por las madres —48.5 por ciento y 45.2 por ciento, respectivamente— y en menor frecuencia por algún otro familiar, que pueden ser las propias abuelas. Sin embargo, cuando el maltrato fue físico, es decir golpes, fueron ligeramente más las madres que los padres quienes lo cometieron.

Por último, cabe comentar que si bien no va a resultar una Mataviejitas o un Poeta Caníbal de cada infante maltratado, sí está comprobado que esto tiene efectos negativos en la salud mental y emocional, que pueden manifestarse en estrés postraumático e ideaciones suicidas, con consecuencias en los procesos cognitivos, el comportamiento y las habilidades sociales. También hay que considerar los efectos diferenciados que resultan en la víctima dependiendo de quién le maltrate. Los infantes comúnmente soportan el cometido por el padre, pero cuando lo sufren por parte de la madre frecuentemente da origen a que se marchen del hogar y permanezcan en situación de calle, con todas las consecuencias en el recurrente diagnóstico de la descomposición del tejido social. La madre de todas las batallas, como diría Saddam Hussein, está en casa.

Estructura familiar y maltrato

Agresores (porcentaje)

Tipo de maltrato a adolescentes

Papá y mamá

Sólo mamá

Sólo papá

Mamá y padrastro

Papá y madrastra

Otros familiares

Hombres
Maltrato Físico

19.4

18.6

8.8

21.7

6.7

22.3

Maltrato Físico Severo

20.1

16.3

18.3

21.7

8.1

30.9

Maltrato Emocional

51.4

56.7

40.7

61.6

33.8

40.3

Maltrato por Negligencia y Abandono

7.1

12.9

16.1

10.9

22.4

11.2

Abuso Sexual

2.1

1.7

4.4

7.1

2.6

Mujeres
Maltrato Físico

17.7

20.5

10.0

20.9

9.8

25.0

Maltrato Físico Severo

11.3

15.0

6.3

17.5

16.4

20.0

Maltrato Emocional

56.2

58.5

47.9

66.3

42.3

60.0

Maltrato por Negligencia y Abandono

4.0

8.8

3.8

10.6

10.0

Abuso Sexual

4.3

9.6

3.8

15.3

10.2

Con información de la Encuesta de Maltrato Infantil y Factores Asociados 2006

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