Influenza y delirios de conspiración

¿Que la epidemia de la influenza es una farsa? ¿Que es un invento de los poderosos para propósitos perversos? ¿Que los medios de comunicación tratan de manipular nuestras mentes y voluntades para distraernos de problemas reales? ¿Un nuevo “chupacabras”?

A este tipo de relatos que hacen inferencias desproporcionadas a partir de la interrelación arbitraria de premisas se le llama teoría de la conspiración. Se caracteriza por la suposición simplista y moralista de que los males que padecemos son deliberados, que han sido causados por pocos poderosos en perjuicio de la mayoría por medio del secreto y la manipulación.

Las siguientes son algunas versiones conspiracionistas sobre el virus de la influenza porcina y las acciones sanitarias para su control, que han sido publicadas en varios foros en Internet de diarios nacionales o en sus secciones de cartas de lectores.

La megatransa trasnacional.- Una actriz asegura que “en los medios de comunicación, se está preparando a la opinión pública” para que “algunos funcionarios públicos, amafiados con laboratorios farmacéuticos” hagan fortuna con 6 mil millones de pesos de un fondo que creará la Secretaría de Hacienda para “gastos catastróficos” (sic). Según ella, uno de los operadores de esta multimillonaria transa es… ¡el presidente de Francia!, pues cuestiona: “¿No es ése uno de los negocitos que vino a arreglar Sarkozy en su última visita a México?”.

La rebelión de los escépticos.- Un grupo de profesores considera que la información sobre “lo que ocurre en el país” no es “veraz”, por lo que dudan “de lo que se nos dice”. Sólo podrían creer en lo que les dijeran al respecto los expertos “quienes están obligados a informar al pueblo”. En tanto, se refieren a la epidemia como “supuesta”.

El compló.- Si bien esta versión reconoce que el virus y la enfermedad son reales, la interpretación es que se utilizan para una nueva etapa de “la campaña sucia” del PAN. Lo que pretende “el desgobierno” es la “privatización de la salud en México”, que resulta de “la dependencia y subordinación de México al imperialismo y a los organismos financieros internacionales”. No falta quien encuentra una prueba de ello en que los cubrebocas son azules.

La cortina de humo.- Según las numerosas variaciones de esta conspiración, la influenza es una gripe común y corriente, una distracción para que no prestar atención a los “verdaderos problemas”. Desde Oaxaca, el director de un diario local cuestiona: “¿Qué trata de ocultar la autoridad?”, “la teoría de la conspiración sale a flote irremediablemente”.

Los ancianos de Sión.- No podía faltar la versión antisemita. Transcribo la ortografía y puntuación tal como la publicó su autor, alias “CAUTELOSO”: la epidemia “es una farsa para activar la economia vean las compras de pánico en farmacias y tiendas de autoservicio. Esto es orquestado por los Judios dueños de farmaceuticas que mueven al mundo”.

El Apocalipsis.- Es la versión escatológica: los virus existen, pero son el resultado de un ajuste de cuentas entre dios y el diablo, por culpa de los hombres que se portan mal. Junto con “la droga”, “el SIDA”, la contaminación, la pornografía, etcétera, esta es una evidencia más de que está cerca el fin de los tiempos o del mundo.

Doce Monos.- En este caso sería Doce Cerdos. Sus creyentes afirman que seguramente es un virus “modificado en laboratorio para enfermar mucha gente y los ojos se pongan ahí y no en la crisis”. Tiene dos variantes principales: que fue un ataque terrorista o que Estados Unidos-Obama “nos mandó” el virus.

Hace cinco años Consulta Mitofsky realizó la encuesta Los Mexicanos y las Conspiraciones. La conclusión principal fue que “tenemos tendencia a creer en las versiones no oficiales”. ¿Qué puede esperarse respecto a un virus nuevo cuando entonces 22 por ciento respondió que las pirámides fueron construidas por extraterrestres?

Publicado en Milenio Semanal, Núm. 602, 4 de mayo de 2009.

Foto: Cuartoscuro

Foto: Cuartoscuro

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