¿Leer libros escritos solamente por mujeres?

Hace tres años tuvo ocasión una interesante iniciativa para leer libros escritos (sólo) por mujeres: #ReadWomen. Sobre ello leí un par de artículos en Letras Libres: “Algunas reflexiones acerca de #ReadWomen2014”, de Daniela Franco; y “#ReadWomen2014: Orgullo y prejuicios”, de Gabriela Damián Miravete. La primera abundaba en anécdotas sobre la desigualdad y discriminación contra mujeres escritoras, pero no en la nuez de la causa que promueve el hashtag: que se lean libros escritos por mujeres como una acción en contra de la marginación que sufren las escritoras en las editoriales y en la crítica literaria. La segunda reconocía que hay condiciones de desigualdad en perjuicio de las mujeres, pero consideraba que no debe leerse en razón del género del autor, sino de la calidad del libro. No creía que le corresponde a los consumidores (lectores) ni a los editores dar solución a ello, sino a alguien más. .

Sin pretender ser exhaustivo, presento algunos argumentos de por qué sí y por qué no leer libros escritos por mujeres en razón de su género. El discernimiento en que los fundamento considera que hay dos derechos que pueden estar en conflicto o en armonía: el derecho a la libertad cultural, por el cual cada persona debe decidir qué leer, y cada editor puede decidir a quién publicar según su criterio literario o comercial; y el derecho a la no discriminación, según el cual un grupo poblacional, en este caso las escritoras o profesionales de la creación literaria, ejerce las acciones que legítimamente lo defienden y promueven, como el llamado a la solidaridad con acciones afirmativas o de discriminación positiva.

De acuerdo con ello, encuentro razón en que los próximos libros que se lean durante el año deben ser escritos por mujeres, conforme a la propuesta de #ReadWomen, por lo siguiente:

  1. El consumo determina la oferta

Un cambio en los hábitos de lectura puede influir favorablemente a que los editores atiendan lo que el mercado demanda. Necesariamente, tanto más lectores y lectoras  elijan libros escritos por mujeres, los sujetos profesionales de la industria editorial, de las instituciones del Estado dedicadas a la cultura, y de la crítica, más disposición e interés tendrán por libros escritos por mujeres: habrá más libros publicados por ellas y serán más  publicitadas. El argumento considera una decisión racional a partir de un beneficio económico: si quieren vender más, les convendrá publicar a más mujeres. Ningún derecho se menoscaba, puesto que a editores y editoras no se les impone una cuota, sino que el cambio se origina en el ejercicio del otro derecho.

  1. Hay que optar por hacer el bien

Reconocer la existencia de una injustica implica oponerse a ella y contribuir a que se revierta. Si el objetivo de #ReadWoman es factible en razón de que los consumidores puede transformar la realidad, y es plausible porque la causa es a favor de la defensa y promoción de un derecho, ¿por qué no actuar en consecuencia? Consumir puede ser también una decisión ética. No vestir ni calzar piel, no comprar marcas de compañías que explotan a las personas que trabajan en sus maquiladoras, comprar productos de Comercio Justo para ayudar a las comunidades productoras, no comer huevos de tortuga, etcétera son decisiones éticas que tienen efecto en mejorar las condiciones de vida o de no formar parte de una cadena que implica el menoscabo de los derechos de personas o el respeto a la dignidad de especies animales. Es hacer un bien o evitar hacer un mal. Inclusive si la acción individual no fuese capaz de cambiar la realidad, debe actuarse así por ser lo correcto. Si leer libros escritos por mujeres puede hacerles un bien a algunas mujeres, hay que hacerlo. Este argumento tampoco carece de una racionalidad pragmática y utilitaria, puesto que de la suma de acciones individuales puede esperarse un cambio en la cultura y las relaciones de poder.

  1. Porque hay un efecto pedagógico y multiplicativo en la acción afirmativa

Puesto que no es posible mejorar todas las condiciones de todos los grupos o poblaciones en situación de discriminación o marginación, es necesario ir ganando los espacios o nichos que sean posibles en lo inmediato. La acción afirmativa o discriminación positiva tiene un efecto pedagógico: visibiliza la desigualdad y promueve la toma de conciencia, a partir de lo cual en más ámbitos se pueden ir replicando movimientos proequidad. Por ejemplo, bajo el supuesto de que las cuotas de género en la representación parlamentaria es una condición que favorece el desarrollo de todas las mujeres en cada país, desde hace varios años se considera como un indicador para medir el desarrollo humano y se promueve como una tendencia que debe ser adoptada en las democracias desarrolladas. Se espera de esto que se propicien condiciones que reduzcan la desigualdad. #ReadWomen2014 puede detonar un efecto positivo no sólo a favor de las escritoras sino de más mujeres en condición de marginación.

En cuanto a por qué no deberían leerse libros escritos por mujeres en razón de género, considero los siguientes argumentos:

  1. No hay una contraprestación

Lectores y lectoras no recibirían un bien a cambio de decidir leer libros escritos por mujeres. Al menos no hay un compromiso o propuesta de las promotoras de la iniciativa de cómo o de qué modo las beneficiarias directas corresponderían a quienes ejerciesen su derecho de libertad cultural a favor de ellas. En el caso de comercio justo, los productores certifican la calidad de sus productos, de tal modo que los consumidores están inclusive dispuestos a pagar un sobreprecio, no sólo por ayudar sino también por el disfrute que obtienen por su compra. Sin oferta de contraprestación por parte de las promotoras de la causa, la relación que establecen con el público es injusta. Tendrían la obligación de garantizar libros excelentes.

  1. El medio no guarda relación con el fin

La lectura es una actividad solitaria y silenciosa, de modo que por sí misma no es capaz de producir los efectos que de ella se pretenden, sino sólo del anuncio público de esta actividad. Es decir, sería más importante decir que se leen libros escritos por mujeres que efectivamente leerlos. Es poco relevante la lectura para la visibilización y toma de conciencia. También hay que reconocer la diferencia entre leer y comprar libros, por la cual puede aumentar la cantidad y proporción de libros escritos por mujeres leídos sin que ello se refleje significativamente en el mercado editorial.

  1. Porque la causa no tiene fundamento

Las acciones afirmativas son para revertir una situación de injusticia. Por lo tanto, deberían enfocarse en grupos vulnerables y las escritoras no constituyen uno. Al contrario. Se trata de población que tiene un nivel de escolaridad superior al promedio general y no hay evidencia de que reciban menor paga por su trabajo ni que se les nieguen oportunidades de ser publicadas por motivo de género. Se trata de un conflicto intraélite que debe ser resuelto por las propias interesadas con los editores, tal como hace todo gremio con su contraparte. ¿A qué mujer va a beneficiar si leo la bibliografía completa de Isabel Allende sino a ella misma? ¿Requiere esa ayuda? Parece que no.

Espero que los argumentos expuestos puedan servir a la discusión sobre un tema que a tres años no creo que resulte agotado.

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