Francisco y el conservadurismo pop

Solo a católicos muy anticuados se les pudo haber ocurrido que era una buena idea hacer un disco de rock progresivo –a estas alturas de la historia– con sampleos de discursos del papa Francisco. El título del álbum, Wake up!, disponible a partir del 27 de noviembre, resulta de lo más paradójico cuando uno escucha el primer sencillo “Wake up! Go! Go! Forward!”, pues en realidad parece un material como para conciliar el sueño o reducir el estrés en el elevador.

El mundo del espectáculo, el de la cultura pop, es preponderantemente promotor de valores conservadores, pero dentro de ese conservadurismo siempre hay oportunidad de que aparezca alguna disrupción con la que se puede conciliar: ser roquero, pero con causa social; ser desnudista, pero apoyar a las fuerzas armadas; consumir drogas, pero ser pacifista; ser promiscuo, pero tener una boda religiosa; Miley baila twerk, pero sus canciones son como de Pandora, etcétera. Un continuo no, pero tantito sí.

Jorge Bergoglio ha tenido buena prensa para, hasta cierto punto, formar parte de esta estrategia: ha aparecido en varias portadas de revistas, entre las que destaca la de Rolling Stone. De ese modo, el disco es la confirmación de lo que ya se nos había dicho: Su Santidad es un rockstar. Con el título “The times they are a-changin’”, el artículo de Rolling Stone parece sintetizar lo que muchos comentaristas han querido ver desde el inicio del actual pontificado: carisma y voluntad de cambio, alguien que viene a renovar la Iglesia para hacerla más incluyente o un poco liberal en temas de biopolítica.

Me parece que lo interesante de Wake up! no está en su música, sino en el metamensaje o el discurso no explícito del álbum. Esto es, que cuenta con la aprobación del Vaticano. A su manera es un disco oficial que logra que el papa realmente forme parte de una banda de rock y cuyas ventas van a destinarse a un fondo de ayuda para refugiados. La Iglesia católica está dando un pequeño grito: “Somos modernos. Nos actualizamos”, como un abuelo en dad jeans y tenis Nike de corredor, que en realidad no es cool ni trendy, pero es sport. O sea, como un viejito de onda, más que chavorruco.

Lo paradójico es que esto funciona muy bien en términos de prensa y opinión pública, pero en el aspecto pastoral resulta irrelevante. En realidad a nadie le importa si el papa es o no carismático, si cena choripán o avena, o si saluda de mano al chofer. Eso significa que nadie va a dejar de ser católico o va a correr a bautizarse solo porque Jorge Bergoglio publique una encíclica sobre desarrollo sustentable o porque sea un jerarca que de repente se sube en un Tsuru blanco.

La imagen de un papa popstar, con el desafío de cambiar al sistema desde adentro, tiene mucho de fantasía; es un algodón de azúcar. Las misas de Benedicto XVI en México dieron muestra de que no es el carisma de un papa ni un discurso renovador ni algunos gestos de humildad lo que mueve a los fieles a postrarse delante de su presencia. Ahí estuvieron los mismos que habrían estado con Juan Pablo II, incluidos los políticos de carrera y candidatos a la presidencia.

Dentro y fuera del catolicismo, lo que el consumidor de religión demanda son protección y milagros. Ante la necesidad, no pocos serían capaces de ceder su libertad a un tirano si esto garantizara tales beneficios. En eso radica el éxito de la Iglesia Universal del Reino de Dios, mejor conocida como Pare de Sufrir. Dicha iglesia no solo obliga a sus fieles a un estilo de vida ascético sino que mantiene un discurso medieval, de limpias, exorcismos y venta de amuletos, además de contar con los ministros menos carismáticos que pudieron encontrar. No obstante posee un gran poder de marketing televisivo y below the line que garantiza viernes de milagros y prosperidad económica a sus feligreses.

En contraste, la tasa de retorno de la fe católica es muy baja. Creo que el disco de Bergoglio será más comentado que escuchado y acabará por convencer a los convencidos de lo moderno que es su magisterio. Pero esa imagen fresca le alcanzará a la Iglesia católica para conservar su concurrencia parroquial los domingos, su centralidad en celebraciones y compromisos sociales, y su influencia entre gobernantes y líderes económicos. ~

Publicado en Letras Libres, diciembre de 2015

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Fuente: El Vaticano, Instragram.

 

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